ALICIA GUEVARA MÉNDEZ
PORTHADAINFORMATIVA.COM
23 NOVIEMBRE 2021
Como obra futurista de primer mundo, y fiel a la costumbre ególatra del alcalde Adrián Esper Cárdenas de mentir, durante el 2019, fue presentado oficialmente el proyecto de la Ciclovía, el cual permitirá a Ciudad Valles convertirse, según sus palabras, en el Dubái de la Huasteca Potosina.
Con miras políticas, el “milenial norteño” desde febrero del 2016 a través de la Asociación Civil Proyecto de Impacto Social, insistió en que el proyecto de la “Ecovía para Valles” traería consigo innumerables beneficios económicos y ambientales a la población.
La ambiciosa simulación necesitaría una inversión de 50 millones de pesos y estaba proyectado para entrar en operaciones durante el 2017, y a decir del mismo Adrián Esper, sin representar un cargo para las finanzas del gobierno municipal, pues los recursos provendrían de la Federación.
Desde ese entonces se difundió una “Red de Ecovías” para la libre circulación de bicicletas como medio de transporte que comunicarían entre sí a las colonias de la ciudad y contemplaba beneficios de transporte, protección a la economía familiar y ambiental, además de dar un perfil de metrópoli a la Huasteca, al utilizarse los camellones centrales del bulevar México- Laredo sin dañar arboles de ornato, ya que las instalaciones irían justo a orillas del camellón a una altura de 30 centímetros del piso de concreto actual, para mejorar la vialidad vehicular y ampliar ambos carriles reduciendo las banquetas actuales.
“El proyecto” ofrecía los usuarios desplazarse desde la zona norte de la localidad a sus centros de trabajo al sur en tan solo 12 minutos a bordo de una bicicleta, según los estudios técnicos, ahorrarían hasta un 25% de su ingreso salarial destinado para transporte urbano.
Como un dato importante, el estudio reveló que la densidad de población tiene una distancia de 4 kilómetros, que a pie una persona tardaría una hora, mientras que en bicicleta sobre la Ecovía sería de 12 a 15 minutos, ahorrando el gasto de pasajes un promedio actual de 16 pesos por persona diarios multiplicados por 24 días laborables es una cantidad que el usuario de las ECOVIAS podría destinar a cubrir otros menesteres.

SIN TON NI SON
Fue el 16 de noviembre del 2019, con el inicio de la Campaña de Reforestación Masiva del Ayuntamiento, cuando el alcalde Adrián Esper Cárdenas dio a conocer que con ello iniciaba el proyecto de la Ecovía, sin embargo, reconoció que no contaba con un proyecto ejecutivo, pues éste se desarrollaría en de marzo a abril del 2020 y para ese entonces habría elevado su costo de 50 a 60 millones de pesos.
Sin embargo, en julio del 2020, ocho meses después de haberse anunciado la Campaña Masiva de Reforestación, el alcalde independiente Adrián Esper Cárdenas, realizó un recorrido, junto a Amaro Salazar Hernández, originario del ejido La Escalera, municipio de Huehuetlán y proveedor directo de los 50 mil árboles cuyo costo fue de 500 pesos por unidad y de los cuales solo 4 mil 400 árboles de la especie “palo de rosa”, erogando el municipio 2.2 millones de pesos para que fueran plantados sobre antiguo libramiento y el bulevar, durante esta primera etapa, aunque en diciembre de los miles de árboles adquiridos solo se habrían plantado 600.
Con la llegada del periodo electoral, el entonces alcalde con licencia Adrián Esper Cárdenas, continuó lucrando con la propuesta y recorrió parte del estado usándolo como bandera política durante su campaña a la gubernatura del Estado, sin importarle que la Dirección de Obras Públicas y la Oficialía Mayor continuaran culpándose unos a otros por la falta de proyecto ejecutivo para justificar los más de 5 millones que fueron otorgados como pago a la empresa Concretos y Construcciones de la Huasteca, S.A de C.V., por la adquisición de mil 500 maceteros que serían colocados sobre los acotamientos del acceso de Tampico a Ciudad Valles, la Avenida Universidad y la sede del 36 Batallón de Infantería.
A partir de anunciada su colocación comenzó la confrontación ciudadana contra el Ayuntamiento vallense, debido a que sin previo aviso se ubicaron 400 de maceteros de concreto, en vialidades que carecían de alumbrado público y pavimentación adecuada, propiciando con ello decenas de accidentes, afectación a comercios ubicados sobre ese tramo así como el impedimento para que se estacionaran los clientes y vecinos de los fraccionamiento del sector, y como medida alterna, la autoridad municipal solo se limitó a pintar señalamientos que “delimitaban” la zona designada para los ciclistas, incumpliendo las normas de vialidad y administrativas.
Con la derrota de Adrián Esper en su sueño de convertirse en gobernador de San Luis Potosí, la Ciclovía fue abandonada, los maceteros quebrados en accidentes no fueron sido sustituidos, incluso ni siquiera fueron retirados.
En la evidente corruptela y desviación de recursos públicos de la Ciclovía, se vio involucrado no solo el alcalde independiente, sino también Guadalupe Contreras Pérez y Jorge Farías Castro quienes fungieron como alcaldes interinos.

LA HERENCIA MALDITA
Con la llegada del nuevo gobierno municipal encabezado por David Medina Salazar y en cumplimiento a una promesa de campaña de dar orden y desarrollo urbano a la ciudad, comenzaron a supervisarse diversas obras ejercidas durante el periodo de Adrián Esper, detectándose que en el caso particular de la Ecovía irregularidades por más de un millón 700 mil pesos que supuestamente fueron utilizadas en colocar vialetas y pintura para delimitar la ciclo vía, en un tramo la carretera Ejército Mexicano sin que estos existieran, además de que la obra que se reportó en documentos como terminada en febrero del 2021 pero que en la realidad se terminó en marzo del mismo año.
En este sentido, Medina Salazar remarcó que su administración sería de cero tolerancia y llegarían hasta las últimas consecuencias, porque durante los recorridos sumadas a la anomalías de la Ecovía, se mantenían 30 obras que están en proceso de edificación y que serían revisadas por la administración actual.
El 20 de noviembre del 2021, el alcalde David Armando Medina Salazar cumplió su palabra de retirar los tiestos y comenzó en la Escuela Secundaria Federal Número 2 “Dustano Gómez Castillo, con la entrega en comodato de las macetas que se encontraban colocadas en la llamada “Ecovia”.
Sin duda, el viento se llevó no solo las promesas del milenial norteño: el nuevo Dubái potosino, la Ecovía, las patrullas Cybertruck, el aeropuerto huasteco y la buena fe, que los vallenses entregaron a Adrián Esper.
